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La importancia del feedback en el trabajo

Dirigir personas no es fácil. Es todo un reto. Y, a veces, las personas reaccionan mal ante una corrección o feedback que pueda resultar de una evaluación. ¡A nadie le gusta que le digan lo que hace mal! Los problemas técnicos pueden ser difíciles de resolver, pero dirigir seres humanos es, desde luego, una tarea de mayor complejidad. Para poder hacerlo adecuadamente, hay que conocer muy bien a los colaboradores: sus habilidades, saber qué les motiva, cuál es su potencial.


Cada vez es más frecuente que el empleado busque en la empresa un desarrollo profesional que le asegure su empleabilidad futura, mientras que la empresa quiere potenciar al máximo las competencias de su gente para mejorar sus resultados presentes y futuros. Antes, el antiguo contrato implícito estaba basado en la permanencia de los empleados en la compañía. Ahora, el nuevo contrato se basa en el desarrollo profesional de las personas. De esta forma, con la llegada de las nuevas generaciones al mundo del trabajo, al tradicional papel de jefe o juez, se le añade también el de coach y el de mentor.


Como jefe, el colaborador espera que le asignen tareas y evalúen los resultados producidos durante su ejecución. El jefe se convierte, de esta manera, en “juez” que opina sobre la calidad del desempeño y las competencias demostradas. Ese juez podrá ser ingenuo o implacable, pero la retroalimentación, si se hace en la forma adecuada, deja una huella profunda que permite a los colaboradores descubrir nuevos puntos de mejora y superarse como profesionales.


Como coach, es un observador activo. Su labor consiste en cuestionar, interrogar y buscar las causas de una situación o estado de ánimo. Debe conocer a la persona con la que trabaja, diagnosticar la capacidad de crecimiento del colaborador y ayudar por medio de la motivación al desarrollo de sus competencias para que le permitan desplegar todo su potencial.


Como mentor, el jefe transfiere su experiencia y sus conocimientos al colaborador. Es un rol-model y estímulo para la superación, que ejerce una influencia positiva y le da visibilidad al interior de la organización para empujar sus planes de desarrollo.

Por eso, cumplir hoy con las expectativas de los empleados significa no solo ser el jefe que asigna tareas y las juzga, sino que además hacer falta ser coach y mentor.


Fuente: https://www.larepublica.co/analisis/alfonso-aza-jacome-2763812/que-le-pido-a-mi-jefe-3272110




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